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Cómo pasar de la guitarra al violín? I

Guitarras, mandolina y violines Raúl ALN


¿Cómo pasar de tocar la guitarra a tocar el violín?

Este el primero de una serie de artículos que escribo con la mente puesta en todos aquellos guitarristas que alguna vez han pensado en tocar el violín, pero no han sabido por dónde comenzar. No obstante, si no eres guitarrista, no te preocupes, pues también tengo en mente escribir otra serie de artículos para ayudarte a tomar el arco y el violín.

Antes de meternos en materia, una pequeña reflexión:

¿Por qué es tan difícil comenzar a tocar el violín después de la infancia?

Lo primero que te tengo que decir es que, a pesar de lo que hayas podido oír, no es tan difícil tocar el violín. Repito: no es tan difícil tocar el violín. Evidentemente, si tu objetivo es tocar los caprichos de Paganini o las chaconas de Bach, necesitarás un periodo largo y serio de práctica, por otro lado, no más que si pretendes tocar algún tema de Yngwie Malmsteen o Joe Satriani a la guitarra. El violín es tan difícil o tan fácil de tocar como cualquier otro instrumento musical. Por desgracia para nosotros, en nuestro país el violín es un instrumento que no forma parte de la música popular (1), esto hace que suela estar rodeado de un cierto tufo elitista que procura frustrar cualquier intento de comenzar a tocarlo más tarde de los seis años de edad. Y lo digo muy en serio, no hace demasiado vi en un foro como le decían a un padre que su hijo de ocho años era ya demasiado mayor para comenzar a tocar el violín...

Son este tipo de consideraciones precisamente las que hicieron que con 13 años me acabara de decidir por tocar la guitarra y no violín aunque ambos instrumentos me atraían de un modo parecido. De modo que con 13 años decidí que era demasiado viejo para empezar a tocar el violín y terminé haciéndolo a los 28. No obstante, pese a lo que cabría esperar, he tenido una agenda de conciertos bastante completa con el violín. Así que si de verdad estás interesado en llegar a tocar este instrumento, no dejes que nadie te diga que eres demasiado viejo, o demasiado joven si es que tienes menos de 6 años, como para comenzar a hacerlo.


De la guitarra a la mandolina

Yo encontré esta solución casi por casualidad. Siendo la guitarra eléctrica mi instrumento principal, he llegado a tocar una larga serie de instrumentos distintos a ella, algunos tan curiosos como el bouzouki irlandés o el banjo tenor y otros menos exóticos como el bajo, la mandolina o los distintos tipos de guitarra clásica y acústica. En realidad, no creo que haya en ello ningún mérito especial para un guitarrista, a fin de cuentas, todos los instrumentos nombrados son una suerte de primos hermanos de la guitarra, todos son instrumentos de cuerda pulsada con cuerdas que corren a través de un diapasón subdividido por trastes. Una vez aprendida la afinación de cada uno, la técnica para tocarlos es muy parecida a la de la guitarra.

Tocar el violín implica aprender muchas cosas nuevas, está la técnica del arco, que no tiene mucho que ver con el uso de la púa o los dedos; está la posición del instrumento y la manera en que obliga a sostenerlo; pero sobre todo está el tema de que no haya trastes, de que las notas no estén marcadas sobre el diapasón y estén tan juntas entre sí, que no se las pueda alcanzar a grosso modo, sino que sea necesaria la máxima precisión. La posición del instrumento y el uso del arco lo vamos a tener que aprender como algo nuevo, no hay más remedio; pero la mandolina va a ser nuestra aliada para superar la mayor dificultad: la de que las notas no estén marcadas.

Diferentes modelos de mandolina
Diferentes modelos de mandolina

La mandolina es un instrumento de ocho cuerdas distribuidas en cuatro órdenes afinadas al unísono. En la práctica es como si sólo tuviera cuatro cuerdas, y la gracia es que la afinación es exactamente la misma que en el violín, es decir, de grave a aguda, Sol, Re, La y Mi. Esto permite que las obras para violín se adapten muy fácilmente a la mandolina (y viceversa). Tan fácilmente, de hecho, que la digitación de la mano izquierda llega a ser casi casi la misma.

En mi caso, comencé a tocar la mandolina porque me atraía su sonido y el uso que se hace de ella en la música celta, no porque pensara que me fuera a servir de paso intermedio para llegar al violín. Sin embargo, un día tuve la oportunidad de tocar un violín y me dio por probar una canción cuya digitación ya conocía por tocarla en mandolina. Evidentemente no sonó bien a la primera, pero me di cuenta del potencial, me compré un violín y desde entonces no he parado de tocarlo.

De la mandolina al violín.


Pasado el entusiasmo inicial, me encontré con ciertos problemas que os comento para que los superéis más rápido de lo que yo hice. Se trata básicamente de dos cuestiones. En primer lugar, aunque la digitación de la mano izquierda sea muy similar entre el violín y la mandolina, en realidad no es exactamente igual. Si comparamos el mástil de una mandolina y el de un violín, nos daremos cuenta de que el de la primera es considerablemente más grande, además, frente al del violín, muy curvado con respecto al cuerpo, el de la mandolina tiene una curvatura que viene a ser similar al de una Gibson Les Paul.

En la práctica esto afecta a que los dedos tienen que estar un poco más juntos que en la mandolina, con una curiosa excepción, lo que vendría a ser el equivalente al primer traste en el violín ocupa un espacio mucho mayor que en la mandolina. Supongo que se debe a la curvatura del mástil, pero lo cierto es que si en la mandolina ocupa dos centímetros, en el violín viene a ocupar en torno a tres. Si tienes en cuenta estas dos características, seguramente serás capaz de afinar las notas en el violín mucho más fácilmente.

Próximamente

En el próximo artículo hablaré un poco más en profundidad de las diferencias en afinación entre la guitarra y la mandolina y cómo superarlas lo más fácilmente posible. Hasta entonces, no dejes de practicar y de disfrutar con la guitarra, la mandolina, el violín o lo que quiera que toques ;)











(1) En Irlanda o Estados Unidos, por ejemplo, donde el violín forma parte de su música popular esto no ocurre así. Con todo, incluso en estos países suelen diferenciar entre fiddle que es el instrumento popular y violin que es el mismo instrumento aplicado a la música clásica. Así, tienden a considerar que el fiddle es más fácil y puede ser aprendido a cualquier edad, mientras que el violin es un instrumento para las élites musicales tan solo.
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